
Me formé como diseñadora de indumentaria y textil en Buenos Aires, de mi paso por el mundo empresarial adopté la experimentación de materiales sustentables innovadores. Siempre encontré en el diseño el mecanismo a través del cual expresarme: la materialidad, la colorimetría, la tridimensión, la fantasía del objeto hecho a mano.
Mi práctica parte del bordado y la moldería, oficios de precisión y tiempo, para explorar cómo un objeto contiene ya, en plano, la forma que será: diseño esas articulaciones, sus movimientos. Desde niña me fascinaron los libros pop-up: esos mundos tridimensionales que emergían de una página plana como por arte de magia. Esa curiosidad se convirtió con los años en una investigación propia sobre perspectivas plegables, el estudio del pasaje del plano al volumen.
Trabajo en series a distintas escalas: miniaturas bordadas que viven dentro de cápsulas transparentes, piezas que se expanden hacia la pared y el espacio. Lo que define mi obra no es el material sino el movimiento: el pliegue, el pasaje, ese instante preciso en que algo en plano se convierte en volumen.
En los últimos años tomé la decisión de volver a lo que me hace feliz y donde brillo más: el arte textil. Hoy trabajo desde mi estudio en Buenos Aires, desarrollando obra propia y recibiendo encargos de coleccionistas privados e interioristas de todo el mundo.